La crisis sanitaria que sufrimos ha paralizado la economía española casi por completo. Según las previsiones del Banco de España, para su escenario más negativo, la economía española verá caer el PIB alrededor de un 13% para este año. Para ponernos en contexto, en el año 2009 – en la anterior crisis- la caída fue del 3,7%. Lógicamente el sector inmobiliario, que representa en torno al 11% del PIB, se vería muy afectado de producirse dicho escenario.

Tenemos que recordar que el sector inmobiliario, en consonancia con la evolución económica, ya mostraba cierta debilidad. Ello se observa en la caída de un 2,5% en la compraventa de vivienda en 2019 respecto al 2018 – primer descenso desde el 2015- y en la disminución del 0,6% del precio de la vivienda en el último trimestre del 2019. Aunque es cierto que no todos los subsectores inmobiliarios se comportan igual, de hecho, el sector inmobiliario terciario -oficinas, centros comerciales, etc.- ha visto crecer la inversión un 25% en el primer trimestre del año frente al mismo trimestre del 2019.

 

 

 

Fuente: INE

 

 

A pesar de estos datos, debemos tener en cuenta que esta crisis es coyuntural y que, a diferencia de la crisis del 2008, tanto el sistema bancario como el sector inmobiliario son más sólidos. Que el impacto sea mayor o menor dependerá de la duración del confinamiento y de la capacidad del gobierno para impedir una nueva ola de contagios, además de que se implanten medidas que apoyen la recuperación económica. Por lo tanto, nos encontramos con un alto nivel de incertidumbre que hace difícil saber si la recuperación económica tomará la forma de V, W, U o L. Aunque en mi opinión, descarto por completo la recuperación en V, siendo más probable una recuperación en U o W. Esto no implica que todos los sectores se comporten de igual modo y si el nivel de desempleo no es muy alto y prolongado, es muy posible ver en el sector inmobiliario una recuperación a medio camino entre la V y la U. Esto implicaría ver cierta normalidad entre finales de 2020 y mediados de 2021.


Solución: dinamizar el sector

Es pronto para determinar con certeza cuál va a ser el impacto económico en el sector inmobiliario, lo que sí sabemos es que será necesario tomar medidas que generen un mayor dinamismo en el sector. Para ello se deben aplicar medidas tales como reducir los impuestos relacionados con la compraventa, agilizar los trámites y establecer un entorno de seguridad jurídica sobre la propiedad que generen confianza tanto para la compraventa como para el alquiler de inmuebles.

También por parte del sector se deberán realizar ciertos cambios. Sobre todo, cambios tecnológicos como la posibilidad de hacer visitas virtuales para ver el inmueble. Es el momento de adaptarse al entorno y aquellas empresas que lo hagan antes no se verán tan perjudicadas.

La aplicación de estas medidas junto con el estancamiento del precio de la vivienda ante la caída de la demanda y el entorno de tipos de interés bajos auspiciados por la política del Banco Central Europeo, generarán buenas oportunidades tanto para compradores particulares como para las SOCIMI´s , que podrán adquirir inmuebles a un buen precio y a la vez invertir en un sector cuya volatilidad es menor a la que encontramos en los mercados financieros actualmente.


                                                                                                                                                                                            Adrián Mora (Twitter: @eco_liberal)

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